1 8-BOSKO REGRESA AL HOGAR Cuando aterrizamos sobre la fría y húmeda cubierta del Dorna, mis hombres abandonaron los bancos y lanzaron las gorras al aire. —Llevaos al prisionero y encadenadlo en las bodegas —dije a uno de mis oficiales—. El consejo decidirá lo que habrá de hacerse con él. Chenbar me miró con furia en los ojos y apretando los puños, pero dos de mis marineros lo empujaron, con bastante rudeza, hacia las bodegas. —Supongo que acabará en el banco de remeros de algún barco redondo del arsenal —dijo el jefe de remeros. —¡Almirante! —gritó el vigía—. ¡La flota de Cos y Tyros huye! La emoción no me dejaba hablar. —Llamad a nuestros barcos —dije al cabo de unos minutos. Mis hombres empezaron a emitir señales a los demás barcos de nuestra flota para que nos reuniéramos. El Dorna saltaba y se hundía en el mar como un eslín atrapado. Como la mayoría de los barc...
Comentarios
Publicar un comentario